Esperaba con ganas el momento de ver esta película. Estaba muy interesado en ver el primer largometraje del ya conocido actor Ryan Gosling. Tenía ganas de ver cuál era su estilo en la dirección. Lost River fue presentada en la última edición de Cannes, no fue alabada por la crítica ni mucho menos, que vio grandes fallos narrativos con destellos técnicos de mucha calidad. Y lo que yo he sentido viendo esta película no se aleja mucho de la opinión general que recibió en Francia.
Me he encontrado con una pelicula que es pura estimulación visual. Se aprecia un cuidado de la imagen extraordinario de la mano de Benoît Debie con un notable uso de planos a contraluz y una iluminación que es la gran protagonista en cada plano. Si bien es cierto que en algunos momentos he encontrado cargante la iluminación, este aspecto es el que más me ha gustado, una auténtica maravilla. Sin duda, la parte técnica es lo que más destaco de la película. No hay discusión que valga, Lost River hipnotiza y tiene momentos en los que sientes la fuerza de los personajes y de la situación que están viviendo. Puro nervio.
En cuanto a la música, Johnny Jewel incluye en la película un repertorio bastante amplio de diferentes géneros de música y que funciona bastante bien. En general, la música y la escena se complementan muy bien, creando verdaderos momentos de tensión y ritmo.
Sin embargo, la primera hora me ha parecido narrativamente vacía. Me estaban presentando a los personajes, el problema principal de la familia, las posibles soluciones para salir de ese problema de una manera preciosa y extremadamante llamativa, pero sin emocionar, sin crear en mí un interés por ver el desarrollo de la historia y la evolución de los personajes. No se trata de una difícil comprensión, sino de una falta de interés. Se agradece y mucho esa media hora final en la que la película, milagrosamente, remonta el vuelo y saca la suficiente energía como para mantenerme en frente de la televisión expectante a la resolución final. Un final duro con un ritmo impresionante.
La parte artística de la película pasa lamentablemente desapercibida, aunque no he llegado a sentir que suponga un problema para la película. La única interpretación que destaco es la de Christina Hendricks, que encarna a la madre del protagonista y que se verá mezclada en una atmósfera un tanto enfermiza. La actriz de Tennessee convence y supone una gran parte del dramatismo artístico de la obra.
En definitiva y sin querer entrar en detalles comparativos respecto al estilo de Ryan Gosling en la dirección, Lost River es un filme irregular, tarda en arrancar y no llega a conmover, pero merece la pena darle una oportunidad solo por el gran trabajo técnico y por la ambientación tan personal que le da el guión de Gosling. Un inicio del director que no termina de despegar pero que deja para el recuerdo escenas y detalles muy interesantes.




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